24 de diciembre de 2015

Feliz Navidad 2015

Mi intención era publicar una nueva entrada con el unitario Sortilegio de luna, pero -aunque no lo crean- aún sigo en proceso con él. Además de que mi pequeño retoño parece tener intenciones de no salir todavía y yo estoy cada día con más sueño y pereza... En realidad, tengo la leve sospecha de que ella quiere hacernos esperar hasta el 2016 y llegar en camello.

Sin embargo, no puedo dejar de pasar y desearles una feliz Navidad y un próspero Año Nuevo. Esperemos que el 2016 sea mucho mejor que éste 2015.


Ojala nos leamos pronto.
Saluditos, Marifer.


30 de noviembre de 2015

Photi: Calendario 2016

¡Hola! En este último día de Noviembre les traigo el Calendario 2016 que diseñé. La imagen de fondo no la armé yo, la encontré en una página que ofrece fotos e ilustraciones de uso libre. Lo demás, el diseño del calendario y colores de las fuentes si es obra mía.

El tamaño está justo para imprimirlo en hoja A4. Así que, apenas pueda imprimir uno, dejaré foto en esta misma entrada de como queda.


Si me da el tiempo y la inspiración quizás traiga algún otro diseño más.

Nos estamos leyendo pronto.
Saludos, Marifer.



23 de noviembre de 2015

Photi: Portada para Sortilegio de luna

¡Hola! Paso a compartir la portada final para el próximo unitario a publicar.

La historia aún está en proceso de corrección, lo que significa que deberán esperar un poco más para hacerse con él. Terminará siendo un unitario para éstas fiestas... Me da algo de pena, pero así vienen mis tiempos. Aunque ésto se debe más que nada a que fui agregando y modificando varias cosas y se ha extendido el número de páginas. Creo que hasta será más largo que Lover.

Bueno, a ver que les parece...



Tengan un buen comienzo de semana.
Saludos, Marifer.


10 de noviembre de 2015

PR3: Odiseas de una secretaria #2


Segunda odisea


Hoy he comenzado el día… ¿Cómo decirlo? De manera, ¿fea? ¿Horrible? ¿Jodida? Quizás una combinación de las tres sería lo ideal para describirlo. Es que éste día inició tan jodido que aún me es imposible relajarme. Y eso que estoy muy cómoda en mi escritorio; con mi humeante taza de café, las galletas de chocolate y sin zapatos. ¡Pero es que aún tengo las enormes ganas de mandar a la mierda a todo aquel que se cruce en mi camino! Sobre todo al tipejo de ésta mañana. Ese sí se merecía el boleto, solo ida, a Ciudad Mierda.
Lo peor es que mi espectacular día comenzó desde tempranito. Desde el instante en que Susan, mi mejor amiga, había llamado para avisarme que su auto estaba averiado y no podría recogerme para venir al trabajo.
Entonces, casi pierdo el tren que me dejaría a horario en la oficina. Viajé como sardina enlatada entre oficinistas que olían más a sudor que a perfume. Aún me es difícil de entender como pueden sudar a las 6:30 a.m. con un frío que hiela los huesos. No obstante, lo peor fue aguantar al hijo de mala madre que se había atrevido a meter su asquerosa mano bajo mi falda.
—¡Ah! ¡Idiota! —mascullé en voz alta antes de morder otra Oreo.
—¿Quién es el pobre al que odias tanto?
La voz de Emma me sorprendió tanto que di un salto en la silla y el café casi termina sobre mí.
—Lo que me faltaba…—murmuré colocando la taza en la mesa y limpiándome la mano con los pañuelos desechables que solía tener allí, junto a la pila de papeles.
—¿Una mala mañana? —inquirió ella con una sonrisa preocupada.
—Podría decirse y espero que no dure el día entero. —Disimuladamente me puse de nuevo los zapatos y limpié las migas de chocolate que se habían infiltrado en mi falda—. Que sorpresa verte por aquí. Siempre estás más ocupada que yo.
—¡Oh, si! —Emma soltó una risa suave—. Casi olvido a lo que vine. Jack me pidió si podías hacer una copia de la lista de socios de Brown & Colter Asociados. Nombres y teléfonos de contacto—agregó acomodando su propia pila de papeles que cargaba.
—Claro—respondí buscando mi agenda en el bolso—. Tengo todo. Hasta las nuevas direcciones. Solo debo pasarlo al archivo para actualizarlo.
Continué rebuscando, pero solo hallé mi libro de LHS, mi estuche de maquillaje y… basura. El terror se apoderó de mí por completo y volteé despacio a mirar a Emma.
—¿Kate, todo bien? Estás pálida.
—No encuentro mi agenda.
—¿Qué?
—No está—aseguré dando vuelta mi bolso y lanzando todo al suelo—. Estoy segura que la guardé. Traía muchas carpetas en la mano, por eso la puse en el bolso.
—¿Has buscado bien?
—¡Si! —Exclamé desde el suelo—. Lo siento… Es solo que…
Y entonces, todo se puso peor. Sentí que mi alma me abandonaba, huyendo despavorida.
—Buenos días.
La gruesa voz de Rafe resonó en mis tímpanos y, más bien de enamorarme como cada mañana, sentí que la muerte estaba a un paso de buscarme para llevarme consigo.



Alcé una ceja y me crucé de brazos mientras observaba al tipejo frente mío. ¿Quién demonios se creía que era? O mejor dicho, ¿quién se pensaba que era yo? ¿Una estúpida? No. Lo más seguro era que ese imbécil pensara que era una cualquiera a la que podía llevarse a la cama con una de sus horribles sonrisas.
—¿Es un chantaje? —inquirí entrecerrando mis ojos.
—Por supuesto que no—contestó al mismo tiempo que movía mi agenda de un lado a otro—. Digamos que sería como una recompensa o una muestra de gratitud por tomarme la molestia de venir hasta aquí a traerte de regreso tu preciado objeto.
No respondí nada y medité sus palabras. Tenía que recuperar esa agenda fuera como fuera y si debía aceptar una cita con ese tipejo asqueroso no me quedaba de otra. Rafe estaba bastante molesto por la irresponsabilidad de su atolondrada secretaria.
Y que quede claro que esas fueron sus palabras respecto a mí y no las mías. Pero lo peor es que las había dicho delante de Emma. Aún puedo escuchar su voz en mi mente.
—Dile a Jack que disculpe la irresponsabilidad de mi atolondrada secretaria. No pasa de mañana para que le pasemos la información que ha pedido.
Después de eso me dedicó una mirada furiosa de… “Más te vale encontrar esa maldita cosa que has perdido”.
Suspiré resignada y cerré mis ojos para tomar el valor de aceptar aquella ridícula imposición. Esa agenda debía volver a mis manos fuera como fuera.
—Gracias por tomarse la molestia, señor. Ahora puede marcharse.
Abrí los ojos estupefacta al oír la voz de Rafe y me encontré con que mi jefe, ante la sorprendida mirada del tipejo asqueroso, había tomado mi agenda sin más preámbulos al mismo tiempo que le extendía un billete de cincuenta dólares.
Quise arrodillarme ante Rafe y venerarlo como a un dios. ¿Cómo no sucumbir ante él si en el fondo era un hombre amable y generoso?
—Pero…
—Pero, ¿qué? —Rafe frunció el ceño y no pude evitar sentir un leve escalofrío recorrer mi columna. Que él hiciera eso no era buen presagio. Más le valía a ese tipo callarse y marcharse.
—No, nada…—El pervertido se puso de pie y se marchó directo al ascensor sin siquiera mirarme. Buena decisión, pensé aguantando las ganas de soltar una pequeña risa.
—Kate.
—¿S-si? —Pegué un respingo ante el llamado de mi jefe.
—Envíale a Emma lo que pidió Jack.
—Enseguida.
—Y me debes cincuenta dólares—agregó antes de cerrar la puerta de su despacho.
No supe si reír o llorar. Porque, definitivamente, mi día era de mierda y por completo. Y por supuesto, retiraba lo dicho sobre Rafe. No era ni amable ni generoso.



Buen martes para todos. Nos leemos pronto.
Saludos, Marifer.


31 de octubre de 2015

Dulce o truco


¡Hola! No podía dejar de pasar y desearles un feliz Halloween. Disfruten de este día con películas de terror y no olviden los dulces para acompañar. Aunque, sinceramente, no creo que para muchos sea necesario esperar esta fecha...


También quería avisar que no llegué con el unitario para el día de hoy. Sin embargo, para ésta semana estará sin falta. Solo me resta la parte final y pasarlo por corrección.

Por ahora les comparto a los protagonistas.

 Dezba & Kalare


Buen fin de semana. Nos leemos pronto.
Saludos, Marifer.


28 de octubre de 2015

PR3: Odiseas de una secretaria #1

¡Hola! Aquí traigo, nuevamente, la primer entrega de los PR3: odiseas de una secretaria. Así, para los que no lo leyeron con anterioridad o para aquellos que desean retomar el hilo de la historia puedan disfrutar de las locuras de Kate.


Primera Odisea

Mierda, mierda, mierda… murmuré en mi mente al descubrir que ese café que tenía entre mis manos no era el mío. ¡Había cometido el más grande error del universo! Volteé mi rostro despacio, como si fuera una escena de película en cámara lenta, y observé la puerta del despacho de mi jefe. Que tuviera el café equivocado, significaba una sola cosa...
Enseguida, recibí la penetrante mirada azul de Rafe, mi jefe, y no pude más que suspirar como una idiota y desear que me tirara sobre el escritorio, me quitara la ropa a tirones y tuviéramos sexo duro y salvaje. Maldita sea, pensé. No es momento de poner húmeda las cosas. Y fue cuando rogué que mis bragas no se mojaran. Concéntrate, mujer, me regañé.
Entonces, mientras yo mantenía esos alocados pensamientos, él solo se limitó a alzar una ceja, dejar mi café en la mesa y tomar el suyo de entre mis manos.
—Kate, le pones demasiada azúcar a tu café—refutó antes de darle un sorbo a su amarga bebida y desaparecer dentro de su oficina otra vez.
Y tuve ganas de gritarle… ¡Claro que le pongo demasiada azúcar! Si lo que le falta a mi vida es algo dulce y adictivo. Pero solo sonreí apenada a su puerta de roble perfectamente cerrada.
Suspiré. ¿A quién quería engañar? Lo que le faltaba a mi vida era un Rafe Collins. ¿Por qué no los vendían en las tiendas? Hasta podrían ponerlos con ofertas. Algo como… “Comprando este Rafe C. se lleva de regalo un kit de juegos sexuales”.
—Un sueño imposible…—susurré a la nada.
—¡Buen día, Kate! —El saludo del mensajero, Ethan,  me trajo de nuevo a la realidad—. ¿Cómo estás el día de hoy?
Tomé un lapicero y comencé a firmar el papel de entregas mientras le contestaba:
—Pues había comenzado genial—comenté entre suspiros—, hasta que se me ocurrió intercambiar nuestros café con el jefe.
Ethan puso cara de horror. Como si le hubiera dicho que las cervezas se habían convertido en agua.
—Sabes que odia lo dulce—comentó aún horrorizado.
—Lo sé—espeté entre dientes y entrecerrando los ojos—. No tienes que decírmelo.
Él se encogió de hombros, sonrió inocente y, tras tomar sus papeles, se regresó directo al ascensor.
—Oh… ¡Kate! —Su voz sonaba bien entusiasmada. Lo observé expectante a que hablara, imaginando de todas formas lo que vendría—: ¿Cuándo estarás libre?
—Nunca, Ethan—respondí, tomé la correspondencia y me encaminé a la oficina de mi jefe—. Nunca.
Golpeé dos veces la puerta de roble.
—Adelante.
Apenas escuché su voz, ingresé. El despacho de Rafe era como un recinto al que nadie hubiera entrado por años. Cada cosa estaba en su sitio, perfectamente colocada, ni un milímetro a la izquierda ni a la derecha. Cuadros alineados y libros ordenados alfabéticamente. Todo sin una pelusa o rastro de polvo. 
Me acerqué hasta su escritorio y quise reír. Definitivamente, lo único que parecía el lugar de un hombre de negocios era ese sitio. Los papeles desparramados, la tablet sobre ellos, la portátil a un costado y folios encima de todo. 
—¿Qué sucede? —inquirió sin despegar la mirada del celular.
—La correspondencia—contesté simplemente y la coloqué en la esquina, casi al borde, del escritorio. El único lugar visiblemente libre.
—Gracias.
Le dediqué una mueca al ver su falta de atención para mi persona y me giré para salir de allí y así comenzar con mis pendientes.
—Kate, espera.
Volteé despacio. El timbre de su voz sonaba suave y algo confundida. Eso no era una buena señal.
—¿Si?
—¿Por qué das la dirección de la oficina para tus paquetes?
¿Qué yo…? Enmudecida, observé la pequeña caja que sostenía en su mano libre. ¿Eso era mío? Nunca daba como domicilio el trabajo para mis adquisiciones online. Las cuales eran muy pocas. Bueno, quizás no tan pocas, pero no eran exageradas.
—Es algo pesado—comentó—, ¿compraste un libro o algo así?
¡Oh! Ya recordaba… Estúpido y descerebrado Ethan. ¡Me tenía que haber avisado que ese paquete era mío! Mi preciada y anhelada novela por fin había llegado. Pero estaba en manos de mi jefe.
—Juro que no volverá a ocurrir—dije entonces—. Lo que sucede es que la fecha de entrega era para esta semana, no me daría tiempo para recibirlo en la casa y la oficina de correos no me queda tan cerca…
La hora sexta de H. Kramer*.
Su voz cortó mis palabras y quedé paralizada. Entonces, no pude evitar preguntarme… ¿Así podría sonar la voz de Caín*? Oh, mierda. Esperaba que no, porque tendría orgasmos cada media hora. Un Caín con la voz de Rafe… ¡Todo un deseo cumplido!
—¿Crees en los demonios, Kate?
Su pregunta me descolocó un poco y en los primeros segundos me quedé callada. Si, Kramer es uno, pensé. Bueno, uno a mitad… Sin embargo, no contesté.
—¿Cree en Dios y en los ángeles? —No habló y solo clavó su mirada en mí. Me encogí de hombros—. Sería algo parecido entonces.
Rafe meneó la cabeza, como si se resignara, y extendió la caja con el libro dentro.
—Estás en horario laboral.—Intentó recordarme como si fuera una niña en clase con el móvil en mano.
—Lo sé.—Tomé el paquete de sus manos y salí de esa habitación que comenzaba a quitarme el oxígeno de mis pulmones.


Alcé la mirada de los papeles que estaba organizando en folios para ver que el reloj marcaba las once y cuarenta. Faltaban veinte minutos aún para largarme al almuerzo y poder echarle mano a lo que tenía en el bolso. Era como si el diablo me estuviera tentando a agarrar la novela y ponerme a leer ya. Y eso sonaba bastante irónico si íbamos al caso.
—Kate.—La voz de Rafe me despertó de mis cavilaciones—. Pide comida china, tendremos que quedarnos a trabajar. Ha llamado otro cliente. Avísale a Emma para que le comunique a Jack que hoy no almorzaré con él.
—Enseguida.
Él entrecerró los ojos y luego se metió de nuevo a su despacho sin despegar su mirada de mí. Seguramente, se había extrañado de la sonrisa estúpida que cubría mi rostro. ¿Y cómo evitarlo? Si en esos momentos era la mujer más feliz del mundo. Era como disfrutar de una cita, laboral, pero casi cita a fin de cuentas. Nadie podría evitar que yo lo viera de ese modo. Jamás.
Estaba por tomar el teléfono y hacer las llamadas cuando el aparato sonó regalándome un susto.
Hudson & Conelly Asociados**. Buenos días.
Pásame con Rafe.
Genial. La estúpida y zorra de la ex mujer de mi jefe. 
—El señor Rafe en este momento no puede atenderla, señorita Lauren.
No me importa si puede o no. Pásale la llamada—insistió la muy descarada.
—Es que en estos momento…
—Kate.—Rafe estaba apoyado contra la puerta a media abrir—. Comunícala.
No pude evitar fruncir el ceño, voltear el rostro en otra dirección y asentir de mala manera.


Estuve tentada a pegarme a la puerta de roble y escuchar la conversación. No obstante, como buena secretaria no chismosa me contuve y me quede quieta en mi silla.
Me daban ganas de clavarle chinches en los ojos y ponerle grapas en la boca a esa zorra. Después de haberle puesto los cuernos a Rafe, y que él la mandara por el drenaje hacía casi dos meses, la desgraciada tenía el descaro de continuar llamando e insistir en arreglar las cosas.
Maldita perra desgraciada, si yo…
—Mis papales no tienen que sufrir tu ira.
El comentario de mi jefe casi me hizo pegar un brinco. ¿En qué momento había terminado su llamada con la puta esa?
—Lo siento…—susurré.
—Tendré que salir. Pídete la comida china y disfrútala por mi.
No me dio tiempo a contestar. Él simplemente desapareció por el largo pasillo en dirección a la recepción y rogué que Eli lo detuviera, aunque sabía que eso jamás ocurriría. Rafe tomaría el ascensor y se encontraría a almorzar con su ex.
Suspiré. Pedí la comida china para dos, agarré mi novela y con los pies descalzos me dispuse a comenzar la lectura.
Definitivamente, mi día había sido de mierda. Bueno, quizás Caín podría darme una alegría junto a los chocolates.


* Novela autopublicada por H. Kramer y disponible en Amazon. Caín es un personaje de la misma.
** El mismo despacho de abogados en el que trabaja Emma, la protagonista de Dark Valentine. Rafe vendría a ser el otro dueño, junto a Jack Hudson (jefe de Emma).


Hasta aquí por ahora. 
Tengan todos un excelente mitad de semana. Nos leemos pronto.
Saludos, Marifer.



26 de octubre de 2015

Inauguración

¡Hola! Antes que nada, gracias por estar aquí, acompañándome en este nuevo rincón que he iniciado. Un lugar dedicado especialmente a mis escritos.


Decidí abrir este blog porque, como vengo diciendo desde hace un rato, no tengo mucho tiempo disponible ahora que espero a mi pequeña. Y si ahora no dispongo de momentos libres, imaginen después de que ella llegue.
Por eso mismo tomé la decisión de llevar un blog dedicado solo a mis historias. Así, de lo único que tendría que preocuparme, en esos momentos de milagrosa libertad, sería de escribir, escribir y escribir.

Por otro lado, muchos se preguntarán...
¿Qué sucederá con el otro blog? Nada grave. Solo que no estará disponible al público. Todo quedará archivado hasta que en algún momento pueda volver a dedicarme a comentar libros, premios y demás cosas que compartía en él.
¿Por qué no lo dejo disponible de todas formas? Porque tengo una pequeña manía con no poder ver blogs que no se actualizan. Que pasan semanas, meses o años sin nada nuevo. Y eso, justamente, es lo que me está pasando a mi misma.

Hay un dicho que dice... No hagas lo que no te gusta que te hagan. O algo así era.

En fin, regresando al tema que compete esta entrada. Como notarán, he vuelto a elegir un estilo sencillo y elegante para el diseño, con colores suaves y sin muchos agregados. Mi intención era que mis escritos fueran los que resaltaran y tuvieran ese toque profesional. Y creo que con esta plantilla lo he logrado.

En el menú principal (y el único que habrá) se encontrarán nuevamente con los Unitarios y Pequeños relatos en su versión pdf para descargarlos desde el servidor de Box. No he modificado nada de lo escrito con anterioridad, solo les di un cambio de cara y agregué la portada original en png a modo de regalo junto al archivo.
Todo está en un "rar" por lo que si no tienen este programa lo necesitarán.

Aquí un ejemplo de como quedó Dark fairytale.

También notarán que hay otra sección, Trilogías. Allí subiré historias, como unitarios, pero que, obviamente, constarán de tres entregas. Por el momento he dejado las portadas.

Ahora mismo estoy con la corrección de Melodía oscura, escribiendo Canto de sirena y preparando las entregas de los Pequeños relatos 3: Odiseas de una secretaria. En el otro blog había logrado subir dos entregas de ésta última, pero para los que se las perdieron o para quienes les gustaría leerlas otra vez, volveré a compartirlas acá así no hay hilos sueltos.

Por último, les comento que estoy intentando terminar un pequeño unitario como regalo de esta apertura y festejar con ustedes este 31 de Octubre, espero llegar a tiempo...


Ahora sí, no hay nada más que agregar. Espero verlos pronto.

Saludos, Marifer.